Rutina de cuidado de la piel de mañana y noche: ¿Qué necesita realmente nuestra piel?
Nurit Rozenblat
Una buena rutina de cuidado de la piel no tiene por qué ser larga ni complicada. A veces son precisamente las acciones sencillas —esas que mantenemos día tras día— las que marcan la mayor diferencia.
Con los años, nuestra piel cambia. Puede perder humedad más rápido, producir menos de su aceite natural y necesitar un tipo de cuidado ligeramente diferente.
Pero eso no significa que debamos llenar el estante del baño con decenas de productos.
Creo que una rutina adecuada de cuidado de la piel comienza con una idea sencilla: por la mañana nos centramos en proteger la piel y, por la noche, en limpiarla, nutrirla y favorecer sus procesos naturales de renovación.
La rutina matutina: preparar la piel para un nuevo día
Durante la noche, la piel continúa su actividad natural. Secreta aceite, pierde un poco de humedad y, a veces, en ella se acumulan residuos de los productos que aplicamos por la noche.
Por eso vale la pena empezar la mañana con una limpieza suave —sin resecar la piel ni dañar su capa protectora natural.
Después de limpiar, podemos aportar hidratación a la piel con un tónico o una esencia hidratante, si nos gusta usarlos.
El siguiente paso es un sérum adecuado para las necesidades de nuestra piel. Puede ser un sérum con antioxidantes, como la vitamina C, o con ingredientes hidratantes, como el ácido hialurónico.
Luego viene la crema hidratante, que ayuda a retener el agua en la piel y a reforzar su barrera protectora.
Y, por último, el paso que recomiendo no abandonar nunca: un protector solar de amplio espectro con un FPS de al menos 30.
La radiación solar es uno de los principales factores del envejecimiento prematuro de la piel, por lo que la protección diaria no es menos importante que cualquier sérum o crema lujosa.
La rutina nocturna: limpiar, nutrir y dejar que la piel se renueve
Si hay un paso con el que soy especialmente estricta, es limpiar el rostro antes de acostarse.
Durante el día, la piel acumula aceite, suciedad, residuos de maquillaje y protector solar. Por eso es importante eliminarlos de forma suave y completa.
Después de limpiar, podemos usar un sérum de tratamiento según las necesidades de la piel y, a continuación, una crema hidratante —o una crema más nutritiva, si la piel lo necesita.
Durante la noche, la piel continúa sus procesos naturales de mantenimiento y renovación. Una rutina nocturna adecuada puede ayudar a mantener la hidratación y a reforzar la barrera cutánea.
Cualquiera que use retinol u otros ingredientes activos que requieran un período de adaptación debe empezar gradualmente y seguir las instrucciones del producto para evitar irritaciones innecesarias.
Es importante recordar que la piel madura también puede ser sensible y que usar muchos ingredientes activos no necesariamente aportará mejores resultados.
¿En qué orden deben aplicarse los productos?
Una de las preguntas que recibo con más frecuencia es en qué orden deben usarse los productos.
La regla sencilla es empezar generalmente con las texturas más ligeras y avanzar hacia las más densas.
Después de limpiar, aplicamos el tónico o la esencia hidratante, luego el sérum y después la crema hidratante.
Si usamos un aceite facial, generalmente lo incluimos en los últimos pasos, según las instrucciones del producto.
En la rutina matutina, el protector solar es el último paso del cuidado de la piel, antes del maquillaje.
No es necesario esperar muchos minutos entre producto y producto. En la mayoría de los casos, basta con dejar que cada capa se absorba y se asiente un poco antes de continuar.
Menos productos, más constancia
Siempre digo que una buena rutina de cuidado de la piel no se mide por el número de productos que tenemos, sino por cuánto se adaptan a la piel —y por nuestra constancia.
Una limpieza suave, un sérum adecuado, una crema hidratante y un protector solar pueden ser una excelente base para una rutina diaria.
No tenemos por qué usar cada nuevo producto que sale al mercado, ni necesitamos cambiar la rutina cada vez que aparece una nueva tendencia.
Vale la pena conocer nuestra piel, prestar atención a cómo reacciona y dar tiempo a los productos para que hagan su efecto.
Y, sobre todo, recordar que el cuidado de la piel no es solo una cuestión de apariencia externa.
Son unos minutos al día que nos dedicamos a nosotras mismas —por la mañana, antes de que empiece el día, y por la noche, cuando todo se calma.
Porque una piel bien cuidada no necesita decenas de productos. Necesita los productos adecuados, un uso constante y un poco de atención cada día.
Con cariño,
Nurit
OrOrgani
Con cariño,
Nurit Rozenblat
OrOrgani
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