Quizás lo más saludable que podamos hacer hoy sea, sencillamente, desconectar
Nurit Rozenblat
Desintoxicación digital: recuperar nuestro tiempo, la tranquilidad y la atención
Invertimos mucho tiempo en nuestra salud. Controlamos lo que comemos, cuánto dormimos, cuántos pasos hemos dado hoy y qué suplementos merece la pena tomar.
Pero hay un hábito que apenas recibe la atención que merece: la capacidad de desconectar, simplemente.
¿Cuándo fue la última vez que te sentaste en el jardín sin el teléfono? ¿Fuiste a dar un paseo sin comprobar los mensajes? ¿Comiste sin una pantalla ante los ojos?
No hablo de unas vacaciones en un lugar remoto ni de una semana sin internet. Hablo de unos pocos momentos sencillos a lo largo del día en los que estamos verdaderamente presentes en lo que hacemos.
¿Cuándo empezamos a estar disponibles todo el tiempo?
El teléfono se ha convertido en una parte inseparable de nuestras vidas. Trabajamos a través de él, nos comunicamos, aprendemos, hacemos fotos, leemos y nos mantenemos al día.
Contiene tantas cosas buenas, pero a veces parece que ya no decidimos cuándo usarlo. La mano simplemente lo agarra por costumbre.
Abrimos el teléfono para comprobar algo pequeño y, de repente, descubrimos que han pasado veinte minutos. A veces ni siquiera recordamos qué queríamos comprobar en primer lugar.
Mientras tanto, se nos escapa otra cosa. Una conversación, un pensamiento, un momento de tranquilidad o incluso la oportunidad de aburrirnos un poco.
Y quizá ese aburrimiento nos importe más de lo que pensamos.
¿Qué ocurre cuando le damos a la mente un poco de tranquilidad?
Nuestra mente no tiene por qué recibir nueva información en todo momento.
Cuando dejamos de desplazarnos por las redes, mirar y reaccionar, abrimos espacio para nuestros propios pensamientos. De repente, podemos notar lo que sucede a nuestro alrededor, escucharnos y dejar que las ideas se desarrollen sin interrupciones.
Los estudios sobre la reducción del uso de las redes sociales apuntan a posibles beneficios para la salud mental, pero los resultados no son uniformes. No todas las personas que reducen el tiempo frente a la pantalla se sienten mejor de inmediato, ni todo uso de la tecnología es perjudicial.
A mi juicio, la pregunta importante no es solo cuánto tiempo pasamos frente a la pantalla, sino qué perdemos durante ese tiempo.
Unos pocos hábitos sencillos que vale la pena probar
Empieza la mañana sin el teléfono.
Antes de las noticias, los mensajes y las redes sociales, regálate unos minutos para despertar. Abre una ventana, bebe agua, sal al sol o simplemente siéntate en silencio.
Ve a dar un paseo sin estar conectado.
No siempre tenemos que escuchar un podcast ni hablar por teléfono. De vez en cuando, vale la pena simplemente caminar, escuchar a los pájaros, sentir el viento y mirar a tu alrededor.
Come sin pantallas.
Concéntrate en los sabores, las texturas, los olores y en las personas sentadas con nosotros. Convierte la comida en una experiencia, no en otra acción que hacemos mientras hacemos otra cosa.
Deja de fotografiar cada momento hermoso.
Me encantan las fotos, pero a veces estamos tan ocupados documentando el momento que olvidamos vivirlo.
No todos los atardeceres tienen que convertirse en una foto, ni todas las experiencias tienen que llegar a las redes sociales.
Déjanos aburrir.
No llenes cada minuto libre con contenido. Permite que los pensamientos vaguen, que recuerden, que imaginen y que creen.
Aleja el teléfono antes de dormir.
Intenta terminar el día sin otra ronda de noticias y mensajes. Lee un libro, escucha música agradable o simplemente deja que los pensamientos se calmen.
No necesitamos dejar de usar la tecnología
No creo que la solución sea alejarnos del mundo digital. Al contrario, nos abre posibilidades increíbles para aprender, crear y conectar con las personas.
Pero sí creo que vale la pena notar cuándo usamos la tecnología porque queremos hacerlo y cuándo lo hacemos solo por costumbre.
Hay una gran diferencia entre abrir el teléfono para aprender algo que nos interesa y desplazarnos durante una hora sin saber por qué.
Así que esta es mi recomendación diaria
Intenta dedicar media hora hoy a ti mismo, sin una pantalla y sin distracciones.
Sal al jardín, siéntate al sol, prepara algo sabroso, habla con alguien a quien ames o simplemente mira el mundo a tu alrededor.
No midas este tiempo, no lo fotografíes ni sientas que tienes que lograr algo.
Estamos tan ocupados tratando de prolongar la vida, pero vale la pena recordar que la forma en que la vivimos también importa.
Y quizá a veces, para sentirnos más conectados con la vida, simplemente necesitemos desconectarnos un poco de la pantalla.
Nurit Rozenblat
Este artículo se basa en estudios que muestran que reducir el tiempo frente a la pantalla puede tener beneficios, pero no en todas las medidas ni para todos.
Con amor,
Nurit Rozenblat
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